viernes, 22 de octubre de 2010

Suceso curioso

Hoy cuando me acercaba a la estación para ir al trabajo me ha pasado algo que ya me había sucedido antes pero a lo que no había prestado atención hasta esta mañana.
Bajaba tranquilamente por una calle peatonal en la que al final se ve la estación, no había ningún tren, ni por megafonía estaban anunciando la llegada de ninguno. A mitad de la calle una chica ha aparecido corriendo y con bastante prisa por llegar a la estación, el motivo desconocido, cuando ha intentado cruzar la carretera el hombrecillo verde del semáforo de peatones parpadeaba para cambiar a rojo. La chica se ha vuelto, seguía corriendo, y ha bajado por el paso interior.
Hasta aquí los hechos, pues bien, instintivamente he empezado a apresurar el paso y he notado que empezaba a impacientarme, tenía prisa yo también. Entonces he empezado a preguntarme...
¿Porqué los demás generan esa inercia en nosotros? ¿Porqué copiamos lo que los demás hacen? ¿La ansiedad de otros es contagiosa?...
Cuando me he dado cuenta de lo que estaba pensando he vuelto a la tranquilidad inicial, he llegado al andén y me he subido en el tren sin ninguna necesidad apremiante.
He de añadir que no me he fijado si la chica que me ha generado esta reflexión ha subido a "mi" tren o al del sentido contrario.
Belén.

No hay comentarios: