Este post pretende ser una reflexión sobre lo fácil que nos resulta etiquetar y encajonar a las personas, durante esta semana he recibido las pegatinas de "friqui", "mente cerrada" y "listilla", todas concentradas en un par de días.
"Friqui" porque supuestamente me gustan los Playmobils, digo supuestamente porque mientras comía con las compañeras de trabajo las informé de que había comprado los Reyes Magos porque ya teníamos el Nacimiento. Tales adquisiones las realicé para ver la cara de felicidad de Anna, es a ella realmente la que disfruta montando Playmobils, yo disfruto viéndole la cara a ella cuando abre los paquetes, empieza a sacar minipiezas y a mirar las instrucciones para saber dónde van.
Mente cerrada me cayó del cielo porque expuse mis dudas sobre la moda, es decir, expliqué que no entiendo que cuando más frío hace las mujeres visten pantalones cortos y jerseis de lana de cuello vuelto pero de manga corta. Y añadí que en verano cuando todo el mundo se pone chanclas porque llegan las altas temperaturas las mujeres, nuevamente, se calzan botines cerrados con los pantalones por dentro y con un par de dedos al aire. Las respuestas que recibí fueron por un lado: Es la moda y, por el otro, Yo tengo uno, mi comentarios a estas afirmaciones fue: ¿Y...?
La sentencia final que recibí fue: Belén, que eres una chica joven, ¡abre un poco tu mente!, entonces me pregunté yo: ¿realmente quién tiene la mente más cerrada es quien sigue la moda porque está de moda o quien no la secunda porque le parece ilógica?
Listilla fue durante el curso del camino del éxito y la felicidad profesional, dos compañeras salieron a fumar, cuando la clase se retomó todavía no habían llegado y el profesor en ese tiempo nos dijo que pensáramos en algún sueño que quisiéramos ver cumplido en 2 años, siendo el tiempo relativo, podían ser 6 meses o 5 años. Cuando llegaron les expliqué lo que había dicho el guía de la clase y una de ella me contestó que yo ya lo había hecho y que era una listilla, adjudicada la tercera etiqueta de la semana. Por mi parte la miré seriamente y le dije que la estaba informando de lo que había sucedido mientras no estaban, me miró sin saber donde meterse y se disculpó.
¿Somos conscientes de lo que sale por nuestra boca? ¿Nos paramos a plantearnos lo que nos han explicado antes de poner títulos?
La verdad es que lo sucedido me ha servido para reírme mucho y también para intentar ser más prudente de ahora en adelante a la hora de aconsejar o tildar a las personas.
Vivan los "friquis" porque... ¿quién no lo es?
Belén
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