El jueves fue mi cumpleaños pero no fue un día especialmente feliz, se dieron varias paradojas que no lograron que brillara el sol.
A pesar de ser el día de mi aniversario no tenía conciencia de que fuera un día especial, mi lado racional veía las felicitaciones adecuadas pero mi lado menos racional pensaba que eran demasiadas.
Después se produjo mal ambiente entre Anna y yo sin que pasase nada tangible.
Da la sensación de que no me guste cumplir años cuando es todo lo contrario, porque pienso que será peor el día que deje de ir sumando en mi casillero pero este año el cuerpo no me pedía hacer nada especial, aunque he de reconocer que la cena con almejas al estilo del chef y la paella estaban de vicio.
Como mensaje positivo diré que los regalos recibidos me gustaron mucho fueron un viaje de fin de semana para visitar museos y bodegas, ¡viva el vino rosado! Y un cuadro de una incipiente y espero futura artista reconocida que representa dos mujeres y un faro que ilumina sus vidas.
Belén
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