El miércoles 3 de noviembre en la sesión "Construcción de relaciones" del taller "El camino del éxito y la felicidad profesional" me di cuenta de que no importa el tamaño de un grupo, siempre se acaba haciendo lo que unos pocos deciden.
El guía nos propuso una dinámica de grupo, somos 25 personas, nos pidió que nos levantáramos, formáramos un círculo y cerraramos los ojos. Mientras suena una canción de fondo se va acercando a cada un@ de nosotr@s y nos pone una pegatina en la frente, hay de varios colores. Enseguida nos indica que abramos los ojos y que hagamos lo que creamos que tenemos que hacer, individual o colectivamente, cada un@ decide, no podemos hablar.
Después de unos instantes de incertidumbre muchos empiezan a agruparse por colores, a mi me indican que tengo en la frente una pegatina del mismo color que otra persona que me vaya con ella, me encojo de hombre y "pregunto" ¿por qué? ¿Ah, no quieres? me "responden", No,"contesto yo", está entrecomillado porque no se podía hablar.
Mientras una compañera se pasea abrazando al que se cruza con ella, yo estoy con los brazos curzados y me "pregunta" si quiero, me encojo de hombros y me dejo abrazar, en ese momento pienso... si es feliz...
Cuando la mayoría se empieza a soltar y a hacer lo que le apetece yo me siento.
La primera parte de la dinámica acaba con un círculo en el que todos enlazan los brazos, otra chica también se sienta. Mientras dura esta hermandad una mujer se dirige a la otra chica que se ha sentado y le da un tirón del brazo para que entre en el abrazo multitudinario, la chica "dice" no y la mujer se gira para buscar a mi, con la mano le indico que se detenga y no me busque. El círculo incluso se abre para que yo entre y me sigo negando.
El guía le pide al grupo que forme de nuevo el círculo y cierre los ojos. Cambia las pegatinas de frente, dice que abran los ojos y que hagan lo que consideren que tienen que hacer. Vuelven los tirones y empujones, hay personas que "tienen" derecho a ponerte donde crean necesario situándose ellas donde les apetece. Me mantengo sentada, esta vez tengo más suerte y nadie insiste en que me úna a ellos. El abrazo de todos se repite esta vez también.
Habiéndome marginado, voluntariamente, como lo he hecho me preguntaba: ¿Somos conscientes de cómo nos relacionamos? Por mi parte, siempre me margino cuando veo un grupo en el que alguno se pone a dirigir, tomo perspectiva y si lo encuentro necesario o interesante entro, sino me quedo fuera.
No siempre podemos encajar, ni aportar algo, pero tenemos que seguir buscando hasta que encontremos aquel grupo de personas que nos hacen sumar y en el que sumamos, es importante rodearse de gente que te transmita energía y no que te la agoten.
Si lo habéis encontrado, ENHORABUENA, sino seguid buscando están ahí fuera esperandoos.
Feliz busqueda.
Belén
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